Camión con ayuda llegó a Coquimbo con aportes de los serenenses
 

 

Agrupación de Padres de Niños oncológicos, voluntarios de la Fundación Gesta, funcionarios municipales y cientos de vecinos anónimos fueron parte del primer envío masivo de cajas con víveres y artículos de primera necesidad para colaborar con las familias de Coquimbo que se vieron afectadas con el terremoto y tsunami ocurrido el pasado 16 de septiembre.

 

Fueron más de 120 cajas, agua embotellada, cloro y otros productos, los que repletaron el camión que partió desde el centro de acopio de la ex Estación de Trenes en La Serena, que fue directo al municipio porteño para su distribución a los que están más damnificados.

 

“La Ayuda No Tiene Color. Aquí no sobra nadie, caben todos. La gente demostró que es muy solidaria y se juntaron muchas cosas para ayudar a la gente damnificada, a nuestros vecinos que están sufriendo y que lo están pasando mal. Hay muchas localidades con problemas y seguiremos reuniendo hasta el domingo. Nuestra juventud da el ejemplo una vez más y con su fuerza y la de todos queremos que Coquimbo se levante”, dijo el alcalde Roberto Jacob, quien agradeció personalmente la colaboración de cada uno de quienes participaron de una u otra manera en la concreción de este apoyo.

 

Por ello, el concejal Pablo Yáñez, quien colaboró activamente en la coordinación de la ayuda, destacó que “con Coquimbo nos separa una línea imaginaria y lo que les pasó nos puede pasar a nosotros y debemos mostrar la hermandad de nuestras ciudades. El llamado es a que la gente siga colaborando, porque la debacle de un tsunami no se resuelve en una semana”.

 

Carlos Mundaca, voluntario del programa Servicio País, fue uno de los jóvenes que dijo “presente” con su trabajo solidario. “La respuesta de los jóvenes ha sido muy buena. Falta aún más ayuda, pero la solidaridad estará presente. Somos todos chilenos y siempre hay que darle una mano a quien está más afectado”, dijo. Asimismo, Daniela Vega, alumna de tercer año de la carrera de Técnico en Servicio Social del Instituto Santo Tomás, señaló que “”estuvimos armando las cajas y ordenando los enseres de aseo personal, pasta de dientes, pañales, alimentos, ayuda para las mascotas, etcétera. Una experiencia enriquecedora, muy bonita. Me quedo con una satisfacción muy especial”.