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En tanto, la ciudad sufre los continuos ataques de los piratas, siendo Francis Drake quien abriría la ruta del Pacífico a los Corsarios. Bartolomé Sharp, en 1680 y Edward Davis en 1686, causan gran temor en la población obligando a la fortificación de la urbe en 1700.
En 1920, comienza a gestarse un nuevo auge económico por la minería del hierro, la que atrae a capitales y contingente humano, originándose un nuevo cambio en la estructura urbana. Entre 1948 y 1952 comienza a gestarse el "Plan Serena", proyecto en el cual se renueva la ciudad con inversiones y remodelaciones urbanas que le imprimirían un sello único en el país. Así comienza a afianzarse en el rol de servicios, a rescatar y a desarrollar un estilo arquitectónico propio, denominado Renacimiento Colonial.
Actualmente, la ciudad disfruta de un estilo arquitectónico propio, lo que la caracteriza frente a las demás ciudades del país, conservando antiguas construcciones de estilo colonial, siendo muchas de ellas importantes Monumentos Nacionales.
Hoy La Serena experimenta un marcado desarrollo en torno al turismo. Sobresale su gran variedad de recursos culturales y naturales, entre los que se encuentran hermosas playas totalmente descontaminadas a lo largo de la atractiva Avenida del Mar, aire puro, clima ideal y atractivos lugares para disfrutar; avenidas, parques, valles, etc. Todo ello se conjuga con la presencia cultural a través de la existencia de museos, arquitectura, observatorios astronómicos, artesanía y folclore.
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